Este próximo viernes Copenhague será la sede de la ceremonia de elección y designación de la ciudad que le tocará acoger los juegos olímpicos de verano en el año 2016. Cuatro son las candidatas: Chicago, Madrid, Rio de Janeiro y Tokyo; aspirantes todas ellas, previo proceso de selección y de evaluación sobre su capacidad y competencia para hacerse cargo de un evento de tales dimensiones. Aunque ciertos analistas hablan de
favoritas (nuestros medios nacionales tienen grandes esperanzas puestas en Madrid), lo cierto es que una elección por voto secreto deja abiertas muchas puertas para cada una de las candidatas presentes. En el Comité Olimpico Internacional (COI), máximo responsable de la celebraciones olímpicas y de la elección de las sedes dónde se van llevando a cabo cada cuatro años, suele reinar la cortesía y la diplomacia (bueno, excepto cuando salen a flotación los casos de soborno y corrupción), por lo que todo el mundo (los 106 electores) siempre procura quedar bien con todo el mundo (los elegidos), generando mayor incertidumbre a una votación que puede marcar un antes y un después para muchos países. Y es por ello que, a falta de unos pocos días para que se lleve dicha votación, las quinielas, apuestas y predicciones sobre el resultado final florecen especialmente hasta que llegue el emocionante momento en el cuál el presidente del COI lea el nombre de la ciudad elegida para celebrar tan magno evento.
El politólogo norteamericano
Samuel Huntington llegó a plantear que las designaciones olímpicas podían preveerse en base a su teoría sobre el
'Choque de civilizaciones'. Todas las candidaturas llevan a cabo una considerable labor diplomática y de marketing para con su ciudad, haciendo incluso uso de sus jefes de estado y de gobierno para ganarse la simpatía de los miembros de los electores del COI. No obstante, Huntington opinaba que, en condiciones de igualdad (no hay ninguna opción claramente mayoritaria) el
factor cultural podía desequilibrar la balanza de una votación. Ya hace años que se ha hablado de la existencia de un "lobby" (grupo de presión)

anglosajón, en base al cuál los países anglófonos se apoyan entre si y sus miembros-electores dentro del COI anteponen siempre en la votación a una candidata de habla inglesa a cualquier otra. También se ha hablado en alguna ocasión del "lobbies" latino, árabe, eslavo, oriental (extremo oriente asiático) e incluso de lobbies regionales. Por supuesto, el COI niega la existencia de estos "lobbies". Pero la designación de
Atlanta como sede olímpica en
1996 (por delante de
Atenas, la favorita), la de
Sidney en el año
2000 (delante de
Pekín, que ganó todas las votaciones eliminatorias excepto la última y definitiva) y la más reciente de
Londres para
2012, parecía confirmar la teoría de Huntington sobre el apoyo internacional mútuo que se prestan los países que forman parte de una misma família lingüística-cultural. La designación de
Atenas para los JJOO de
2004 vendría a ser una deuda pendiente, ya que en su día se justificó en un intento de mantener un sistema rotatorio continental (en
1992 fueron en
Barcelona); Y la de
Pekin para el
2008 respondería a intereses comerciales anglosajones al abrir la puerta al mercado más grande del mundo.
Desde el COI han aparecido voces que han negado criterios preestablecidos, incluído el de rotación continental (que perjudicaría a Madrid, puesto que los dos juegos olímpicos previos, tanto de verano como de invierno, (
2012, Londres;
2014, Sotchi,Rusia) se celebrarán en el continente europeo). Tampoco está claro que se le lleve la opción
con mejor informe previo, en este caso Tokyo, favorita de las delegaciones técnicas, ni que se entregue de cabeza a la que tenga mayor apoyo popular, en este caso Rio de Janeiro; Ni siquiera hay garantía de que la votación la vaya a ganar Chicago, puesto que hace 4 años la estadounidense ciudad de Nueva York quedó fuera en la segunda criba. Así que, pese a que las
casas de apuestas se decantan por las dos candidatas americanas, a priori, es difícil vaticinar cuál saldrá elegida y todo es posible.
Ahora bien, si se cumpliera la lógica a la que hace referencia Huntington, habría que remitirse a los números de votos y a los perfiles de votantes para hacer un pronóstico. Teniendo en cuenta que ni el presidente del COI, Jacques Rogge, ni los miembros del país que presentan candidatura se prestan a votar (1 por España, 2 por Japón, 2 por Estados Unidos y 2 por Brasil), además de la exclusión de la votación de un representante de Corea del Sur que está suspendido por corrupción, el número total de votos será de 97: 45 votos europeos (la mitad en manos de alemanes, franceses, suecos, italianos, rusos y suizos), 15 africanos, 19 asiáticos, 4 oceánicos (3 australianos) y 14 americanos. Esta estructura hace pensar, de cara a la primera votación, en lo siguiente:
* El supuesto "lobby anglosajón" votaría por la candidatura de Chicago: eso garantizaría los 4 votos de Oceanía, los 2 de Canadá y varios de Europa (Gran Bretaña e Irlanda, además de las pro-anglosajonas Polonia y R.Checa), Asia (Qatar, Arabia Saudí, Kuwait, Israel) y África (Sudáfrica, Kenya, Gambia, Egipto, Zambia).
* Esta uniformidad contrasta con la probable división del hipotético "lobby latino", ya que los países latinoamericanos tendrían que elegir entre Madrid y Rio de Janeiro. Esto perjudicaría mucho a Madrid, ya que tampoco tiene garantizado el apoyo unánime europeo. No obstante, es de imaginar que arrancaría el apoyo de Italia, Grecia, Suiza, Portugal (otro país de corazón dividido) más, posiblemente, Alemania, Austria e incluso Ucrania, además de Mónaco, Liechtestein y Holanda (por los lazos monárquicos). Los 3 votos franceses son imprevisibles (no sería raro que se decantaran por Chicago,puesto que en Illynois hay bastante población de origen francés, pero también son capaces de apostar por Rio) y los países nórdicos pueden salir por cualquier lado.
* Los representantes de los países asiáticos y los de Rusia (3) se decantarían por Tokyo.
Así, por lo tanto, según esta teoría "culturalista", Rio de Janeiro se quedaría fuera tras la primera votación. En consecuencia, sus votos se repartirían entre Chicago y, especialmente, Madrid en la segunda votación, lo que eliminaría a Tokyo en la segunda criba. Y la decisión final quedaría entre la ciudad norteamericana y la capital española, con ventaja para la primera (se sumaría gran parte de los votos asiáticos a Tokyo)
Ahora bien, como oficialmente no existen lobbies ni grupos de presión ni tendencias lingüístico-culturales, habría que guiarse por otros criterios, aunque el COI diga que no son tampoco determinantes.
* Desde 1952, ninguna olimpiada de verano repite continente. Así que, la elección de Madrid sería una sorpresa. No hay que olvidar que, en los últimos 25 años, siempre ha habido dos o tres opciones europeas para todas las olimpiadas y, para ésta, solo estuvo Praga y se retiró a primeras de cambio. ¿Qué motivo especial habría para repetir en Europa?.
* Desde 1968, los JJOO han visitado el continente americano cada 8-12 años. En 2016, habrán pasado 20 años desde Atlanta. Si no salieran elegidas ni Rio ni Chicago, habrían de pasar mínimo 24 años antes de que las olimpiadas volvieran a América, algo que solo ha ocurrido en una ocasión en la historia y teniendo en cuenta que durante ese periodo transcurrió la I Guerra Mundial, durante la cuál no hubo actividad olímpica.
* Brasil, sede del mundial de fútbol de 2014, es el único de los países de candidatura que nunca ha organizado una olimpiada. ¿Debería otorgársele una oportunidad o habría que esperar primero a ver cómo se maneja organizando un evento deportivo?. No hay que olvidar que Brasil tiene una
poderosa influencia internacional en el mundo del fútbol y en su asociación multinacional, la FIFA, organización que ha hecho muchas inversiones económicas alrededor del mundo.
* Por otro lado, la candidatura norteamericana cuenta con el handicap de las enrarecidas relaciones que tiene el USOC (Comité Olímpico Estados Unidos) con el COI: pese a llevarse el 20% del total de los ingresos de patrocinio que recibe el COI y tener el 12,5% de los ingresos por venta de derechos televisivos de los juegos de 2012 y 2014, piden que el organismo internacional se haga cargo de las pérdidas que puedan tener en la organización de los juegos de 2016. A más de uno, el tema le debe generar urticaria.
* Eso sí, por último, con todos los intereses económicos en juego, la aparición en escena de los jefes de estado volcándose en su candidatura da para pensar. Y España tendría que caer muy bien en el mundo cuando sus delegaciones rivales están encabezadas
Lula Da Silva, presidente de 157 millones de brasileños;
Yukio Hatoyama, el de 127 millones de almas japonesas;
Barack Obama , el de 306 millones de estadounidenses. A ver quién se juega los cuartos con semejantes cartas diplomáticas. ¿Podrá el rey
Juan Carlos (popular, pero jefe de un estado de apenas 45 millones de personas) contrarestar tanta influencia?
Las principales casas de apuestas considerían, a priori, que Madrid es la que menos opciones tendría y caería en la primera votación o en la segunda. Si cayera en la primera (huída del voto europeo y concentración del voto latinoamericano en Rio), su apoyo se repartiría entre Rio y Chicago, por lo que Tokyo caería a la segunda, con una porterior "final" entre sedes americanas; Si pasara a la segunda, lo haría por la eliminación de Tokyo (cuyos votos se irían hipotéticamente a Rio y Chicago), o de Chicago (cuyo voto americano se concentraría en Rio y el voto pro-anglosajón hacia Tokyo). Ahora bien, si Rio cae a primeras de cambio, tendría serías opciones de llegar a la final a dos.
Lo menos sorprendente sería que se impusiera Chicago. No obstante, todo esto son especulaciones. El viernes saldremos de dudas.